• Los ataques de ransomware ocurren, en promedio, cada 14 segundos en todo el mundo

  • A escala global, las fallas de ciberseguridad le cuestan a cada empresa unos 13 millones de dólares anuales

  • Hasta el 60 por ciento de la población está expuesta a algún tipo de fraude en línea

Uno de los temas que ha adquirido más notoriedad en los últimos meses es la ciberseguridad. No solo han ocurrido grandes filtraciones de información y datos personales en varias marcas de tecnología que vulneraron la privacidad de millones. Los agentes maliciosos han provocado afectaciones financieras para algunas de las empresas más relevantes de la industria. Esto ha llevado a muchas organizaciones a reforzar sus sistemas de protección contra virus y hackers.

Pero a nivel personal la ciberseguridad es un tema que los individuos deberían tomarse mucho más en serio. Norton apunta que, solo en 2017, la cantidad de malware creados para infectar dispositivos móviles individuales había crecido en más de 50 por ciento anual. Cybint, por su parte, asegura que se registra el ataque de un hacker aproximadamente cada 39 segundos. Hashed Out además apunta que el costo de estas actividades es de seis billones de dólares.

Así pues, la ciberseguridad no debería ser algo de lo que solo las empresas se preocupen. Pero, ¿cómo los individuos pueden proteger su información, archivos y datos personales de los agentes maliciosos? Si bien las personas tal vez no tengan a su disposición las mismas herramientas sofisticadas de las empresas, si pueden llevar a cabo ciertas buenas prácticas. Moshi apunta que hay cinco fáciles acciones que pueden ser de mucha ayuda en el día a día.

Utilizar password managers

La mejor forma de proteger las cuentas es seguir algunas buenas prácticas en contraseñas. Por ejemplo, usar frases o palabras largas, jamás emplear la misma clave para varios servicios, evitar el uso de conceptos o ideas relacionados a la plataforma en cuestión, etcétera. Sin embargo, como pocos usuarios de hecho siguen estas reglas, ponen su ciberseguridad en riesgo. Una buena forma de seguirlas sin necesitar una gran memoria son estos programas.

Emplear el modo incógnito para mejorar la ciberseguridad

Cookies, archivos temporales e historial de navegación se van registrando en los modos de uso normales en la red. Éstos pueden ser utilizados por agentes maliciosos para vulnerar la privacidad de las personas. Por supuesto, si un hacker afecta a las empresas que recolectan esta información, también puede resultar en detrimento a la gente. Así que una buena práctica es utilizar el internet en este formato, para evitar dejar este tipo de rastro en todos lados.

Poner protectores de pantalla físicos

Uno de los mayores riesgos de ciberseguridad es el llamado Evil Maid. Esta técnica de hacking implica, en resumen, interactuar físicamente con la persona o dispositivo que se quiere afectar. Los agentes maliciosos podrían robarse información sensible solo con ver la pantalla de una computadora. Por ello, es recomendable comprar protectores y accesorios que limiten la visibilidad desde un costado. Así se podrán evadir miradas chismosas y peligrosas.

No conectarse a cualquier red de Wi-Fi, por ciberseguridad

Cuando las computadoras y dispositivos inteligentes se conectan a estos puntos, abren una puerta a sus sistemas. A pesar que hay mecanismos que impiden la entrada de datos o acciones sospechosas, la tarea de los agentes maliciosos se facilita enormemente con estas acciones. En este sentido, es indispensable que no se confíe en cualquier hotspot gratuito. Y, si se llega a usar, hay que tomar precauciones, como firewalls y otros programas similares.

Revisar con mucho cuidado la letra pequeña

Muchos sitios y servicios requieren a las personas conceder muchos permisos sobre sus datos e información personal. Pero como la gente no suele leer estos términos y condiciones, entonces las empresas pueden salirse con la suya en muchas cosas. Una buena estrategia de ciberseguridad personal implica revisar cuidadosamente estos contratos digitales. En especial cuando se trata de algún agente nuevo, desconocido o que no tiene tan buena reputación.