• En México, los tipos de café que más se consumen son Capuchino, Americano, Negro y Frappé

  • 63 por ciento de los cafeinómanos jamás ha consumido café de grano en un local

  • Para una taza de esta bebida, el ticket promedio que paga el mexicano es de entre 50 y 70 pesos

El café es uno de los productos más versátiles que existen en México. Esto se debe a la gran pluralidad que existe en su industria. Aunque hay otros métodos, es de los mejores remedios para el sueño. Asimismo, tiene una multitud de propiedades interesantes, como por ejemplo la capacidad de inhibir el mal aliento, ayuda a quemar las grasas acumuladas y es antioxidante. Eso sin contar que fomenta múltiples negocios secundarios, desde locales hasta accesorios.

También es fácil ver la importancia del café en las estadísticas. De acuerdo con un estudio de Euromonitor Consulting para AMECAFE, en México se consumen 87 mil 300 toneladas del producto a lo largo del año. La gran mayoría, específicamente 54.2 por ciento, es en su forma soluble. En producción, según la Cedrssa, entre 2016 y 2017 se generaron unos tres millones 385 mil sacos en el territorio nacional. Una cifra muy menor a los seis millones de 1999-2000.

Debido a este enorme consumo de café, también hay cifras claras de cómo se consume este producto en México. Según MercaWise, el 48 por ciento de la población en el país es fanática de la bebida y la consume diariamente. Esto provoca que, en cifras de Dinero en Imagen, el consumo per cápita anual sea de 1.6 kilogramos. Asimismo, como lo revela un estudio de in-Store Media, hay rasgos muy puntuales sobre cómo lucer el perfil del consumidor promedio:

Los cafeinómanos mexicanos son mujeres

Hasta el 64 por ciento de los consumidores de café en México son mujeres de entre 24 y 35 años. Por otro lado, el perfil promedio de los cafeinómanos del país, además de ser compradoras femeninas en sus 20’s, tienen un nivel socioeconómico alto. Por lo general ya están casadas, están activamente involucradas en el mercado laboral y tienen dos hijos. Esto afecta radicalmente los hábitos de compra al momento de adquirir el producto en tienda.

No hay mucha lealtad en el mercado del café

Para el 24 por ciento de los cafeinómanos del país, este producto es parte crucial de su canasta de compra. Asimismo, seis de cada diez personas en el grupo señaló haber adquirido la bebida al menos una vez en los últimos tres meses. Más importante aún, no son muy fieles a una marca particular. A este público no le molesta cambiarse de su elección regular por alguna otra que les llame. Las cifras dicen que 29 por ciento lo ha hecho y otro 37 estaría dispuesto.

El punto de venta es crucial al momento de elegir marca

Como los consumidores están muy abiertos a cambiarse de producto, entonces las activaciones en tiendas son fundamentales para las compañías. El 85 por ciento de las personas dijo que estaría dispuesta a comprar un producto de café determinado si ve comunicación al respecto en la tienda. Los elementos que influyen en esta decisión también varían según el caso, pero por lo general están enfocados a las ventajas de cada producto.

Cuatro elementos capturan la atención de los elementos del café

En primer lugar está enumerar las ventajas del producto por sobre la competencia. Hasta el 37 por ciento de los cafeinómanos se ha dicho influenciado por esta información en el punto de venta. Muy de cerca está la información nutrimental, que afecta la toma de decisión del 36 por ciento de las personas. Una tercera parte cree que su opinión es más sensible a las cualidades que presuma cada opción. Otro 27 por ciento afirma que se fija mucho en los ingredientes.

La marca es todavía el factor más importante

Si bien no se trata de consumidores fieles, los amantes del café todavía ponen mucha importancia en la marca del producto. Su segunda prioridad es el precio de la opción en concreto. En tercer lugar está la variedad, color y otras características cualitativas. Hasta el final de sus prioridades se encuentra el tamaño del empaque. Cabe decir que el hipermercado es el punto de compra más común, seguido por las bodegas y los supermercados.