• El costo de una brecha de ciberseguridad en pequeñas compañías es mayor que en sus homólogas más grandes

  • Para las primeras, el gasto por empleado es de tres mil 533 dólares, frente a los 204 por persona de las segundas

  • Se estima que el 40 por ciento de todos los ataques tipo spam en 2018 se originaron de agentes en China

Hay varias preocupaciones que deberían estar en la mente de las compañías. Por ejemplo, es esencial procurar que los colaboradores sean los más productivos posibles, por lo que es crucial luchar contra la procrastinación. También es una preocupación frecuente el invertir en el desarrollo de adecuadas habilidades de liderazgo. Por supuesto, también se deben vigilar aspectos financieros y económicos. Pero una creciente preocupación es la ciberseguridad.

De acuerdo con el Foro Económico Mundial (WEF), a ciberseguridad es considerada uno de los riesgos globales más grandes a escala global en 2019. Esto se debe en parte a que, como lo menciona Norton, 42 personas en la lista de los más buscados del FBI son hackers. Además, según CPO Magazine, para 2021 los daños por estas iniciativas maliciosas podrían llegar a sumar seis billones de dólares. Pero esto no es solo un peligro para grandes marcas.

La misma CPO Magazine reafirma que la mitad de todos los incidentes de ciberseguridad están dirigidos a pequeños negocios. Además, TheBestVPN apunta que el número de grupos criminales usando malware destructivo creció en 25 por ciento durante 2018. A eso hay que sumarle que, según IBM, el costo promedio de una brecha de daros es de 3.92 millones de dólares (mdd). ¿Aún no estas convencido de invertir en esta protección? Observa estos datos.

Pasa casi un año para que una empresa note una falla de ciberseguridad

En promedio, las compañías no se dan cuenta de una filtración de datos sino hasta 279 días después del incidente. Cabe recalcar que, en promedio, las empresas pierden hasta 25 mil 575 registros en cada brecha. Por cada uno de estos documentos, se estima que las marcas pueden arriesgar unos 150 dólares. El costo es mucho mayor según ubicación geográfica e industria. Las más vulnerables son las organizaciones de salud en Estados Unidos (EEUU).

Invertir en equipos de respuesta y prevención reduce los costos en una cuarta parte

Las marcas que entrenan a un equipo de respuestas de incidentes y realizan auditorías para probar sus procesos, pierden mucho menos dinero por un ataque de ciberseguridad. En promedio, las compañías mejor preparadas apenas y sufren gastos de 3.51 mdd por cada brecha de información. Por el contrario, los costos escalan a 4.74 mdd por caso si no existe ningún tipo de plan de respuesta o prácticas para mantener a los expertos actualizados.

Automatización, crucial para los objetivos de ciberseguridad

En promedio, 55 por ciento de las compañías que no utilizan sistemas de Inteligencia Artificial son víctimas de brechas de ciberseguridad. Por el contrario, solo 48 por ciento en el grupo que emplea estos sistemas es víctima. El uso de esta innovación también afecta la severidad del ataque. 57 por ciento de las empresas sin automatización sufrieron un ataque cibernético que perturbó de forma severa su operación, frente al 50 por ciento que sí la utiliza regularmente.

Compartir información, la clave para un plan sólido de protección

Sin importar su nivel de automatización, las compañías creen que hacer circular información y riesgos dentro de la misma empresa y en la industria es la mejor táctica de ciberseguridad. Asimismo, muchas marcas apuestan por el desarrollo de conexiones seguras para blindar sus negocios. También se cree que el uso de analíticas son de las herramientas más efectivas en este aspecto. Por otro lado, todavía pocas compañías apuestan por la Inteligencia Artificial.

Cryptojacking es la nueva amenaza popular de ciberseguridad

Hace algunos años, el uso de ransomware era el gran peligro en la mente de las compañías. Ahora, la práctica del cyptojacking está en crecimiento. Estos ataques maliciosos toman el control de redes y computadoras para generar criptomonedas para los hackers. Esta práctica no solo consume energía, puede dañar permanentemente los sistemas y registra un alza de 450 por ciento anual. Además, puede dejar la puerta abierta para otros ataques más severos.