• De acuerdo con The Muse, siete de cada 10 empleados no están involucrados con su carrera

  • Solo el 12 por ciento de las personas abandonan sus puestos de trabajo porque no les pagan lo suficiente

  • Tres cuartas partes de la gente que deja su plaza voluntariamente lo hace por riñas con sus jefes y supervisores

La vida profesional es complicada. De inicio, es crucial que las personas se deshagan de cosas como el miedo y la frustración si quieren avanzar en su carrera. Asimismo, deben de tener una productividad muy alta si en realidad buscan aspirar a un puesto más alto. Por otro lado, para quienes buscan puestos directivos, es crucial saberse ganar el respeto de todos los colaboradores. Eso sin contar, claro, el gran peso que tienen las soft-skills en muchos casos.


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Todos estos factores provocan que muchas personas no estén satisfechas con la carrera que han elegido. No se necesita mucho para que la gente pueda darse cuenta que está atrapada en un trabajo satisfactorio. Además de provocar una molestia generalizada, el compromiso que se tiene con un desempeño aceptable es muy bajo. Por otro lado, también es frecuente sentir cansancio, hastío e incluso enojo con colaboradores, supervisores y subordinados, sin razón.

Salirse de esta situación no es algo fácil. Central Test apunta que se debe estar dispuesto a sacar la remuneración económica de la lista de prioridades. The Ladders cree que es necesaria una visión donde no se tenga miedo a una “decisión incorrecta”. Según Forbes, se debe hacer una reflexión profunda sobre las habilidades y aspiraciones personales. Pero el medio también asegura que hay ciertas señales que indican que el ansiado cambio de carrera jamás llegará:

No hay una disposición a hacer cambios reales

La carrera no es lo único que debe ser distinto para que los profesionales puedan ser felices. También es necesario tener una actitud diferente y un enfoque de trabajo nuevo que permita a las personas aceptar nuevos retos y explorar otras fronteras. Cambiar de una compañía a otra implica estar dispuesto a capacitarse, a soportar los recortes salariales y salir de la zona de comfort. De lo contrario, jamás se podrá salir de una plaza que no sea satisfactoria.

Se espera que la nueva carrera llegue de repente

Una frase muy famosa dice que “Si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma”. Tal vez para este personaje sí funcionó, pero no tiene ninguna aplicación en la vida profesional (o personal, para variar). Ninguna oportunidad se presenta por sí misma. Si la gente en realidad quiere cambiar su destino, tiene que ser un agente activo en la transformación. La vida no solo se resuelve mágicamente, la gente debe de trabajar arduamente para hallar las respuestas.

Hay demasiado apego a la anterior carrera

Nada es demasiado malo como para que no se le tenga un poco de afecto, en especial si se trata de un camino profesional al que se la han dedicado tantos años. Una infinidad de gente no se ha decidido ha buscar otro trabajo solo porque tienen demasiados nexos con su actual plaza. O bien, creen que no podrán encontrar el mismo éxito en ningún otro lado. Para poder hacer un cambio, las personas tienen que saber dejar ir el pasado y perseguir el posible futuro.

Falta aprecio por la experiencia sin remuneración o parcial

Conforme las personas van haciéndose más grandes, están menos dispuestas a aceptar un trabajo de medio tiempo o no pagado. En buena parte, porque creen que este tipo de plazas no tienen ningún efecto en el resumen curricular. Lo cierto es que, cuando se cambia de carrera, la gente debe empezar por algún lado. Ese lado suele ser desde lo más profundo de la pirámide. Y en la gran mayoría de las industrias, este nivel de entrada implica estos modelos.

La esperanza de cambiar de carrera es nula

Uno de los problemas más frecuentes en este aspecto es que la gente en realidad no cree que es capaz de empezar de nuevo. A veces, es porque tienen miedo que la decisión no sea la más adecuada y se terminen por arrepentir. En otros casos, es porque ya no tienen esperanza de volver a empezar y tener las ganas de seguir escalando. Todas estas ideas jamás dejarán que la gente pueda salir adelante y salirse de una plaza que no les satisface por completo.

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