Las vacaciones de verano o un fiesta de gran importancia son algunos de los motivadores que llevan a las personas a querer perder peso de manera efectiva y en poco tiempo.

Lucir y sentirse bien son sin duda objetivos que deben trabajarse de manera constante para que entreguen los resultados esperados; sin embargo, son ralamente pocas las personas con la convicción para seguir una dieta o destinar tiempo diario para ejercitarse.

Según una encuesta realizada por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), para las personas “la principal motivación para perder peso es sentirse bien, porque el 82.8 por ciento quieren estar sanos y en forma”. No obstante, ocho de cada diez personas que hacen dieta fracasan.

Lo cierto es que, para perder peso, no siempre es necesario someterse a regímenes alimenticios sumamente estrictos o pasar hora y horas en el gimnasio.

En la mayoría de los casos, basta con seguir algunas pequeñas pero significativas normas para mejorar los hábitos alimenticios y de actividad física.

De tal suerte, con base en lo publicado por GQ, compartimos algunos consejos para perder peso rápido, sin dolor y de manera permanente:

Proteínas en cada comida

AL día es recordable consumir entre 1.5 y 2 gramos de proteína por cada kilo de tu peso corporal con la intención de construir y mantener la masa muscular, la cual es vital para mantener la tasa metabólica alta y convertir a las proteínas en promotoras de la pérdida de grasa.

Come con calma

Diversos estudios hundan que pasados los 20 minutos, el estomago y el cerebro asumen que estás satisfecho. Así, comer lento ayudará al cerebro y al sistema gastrointestinal a funcionar correctamente, lo que provocará que te sientas “lleno” con menos ingesta de alimentos.

Agua, mucha agua

El agua natural aumenta el número de calorías que tu cuerpo puede quemar. La ingesta de líquidos debes ser parte de los hábitos entre comidas.

Duerme lo suficiente

Si de manera crónica te privas de un buen sueño, tus niveles de cortisol (hormona del estrés) tenderán a elevarse. Cuando esta hormona es elevada, la grasa comienza a almacenarse debido a que los niveles de azúcar en la sangre se eleva ante el incremento de insulina la hormona producida por el páncreas que se encarga de almacenar la grasa. La falta de sueño también interfiere con la hormona del hambre (grehlin), lo que provoca antojos y puede dar lugar a una mayor ingesta de alimentos.

Carbohidratos sí, pero de acuerdo a tu actividad

Contrario a lo que puede pensarse, los carbohidratos son necesarios para rendir en las actividades diarias. De esta manera, no pueden quedar exentos de la dieta.

Sin embargo, es importante que el consumo de los mismos sea proporcional a la actividad física diaria realizada.

Por ejemplo, si no haces deporte, una dieta baja en calorías podría ayudarte a perder peso, sin que tu cuerpo sufra estrés. En cambio si entrenas unas tres o cuatro veces por semana, prueba un ciclo carbónico, con un día alto en carbohidratos por semana y comidas ricas calóricamente alrededor de los entrenamientos.