Esta exposición nos muestra obras inspiradas en Fukushima

La muestra parte de la conjunción entre arte contemporáneo y tradición como medios para retratar algunas de las consecuencias humanas y ecológicas del desastre nuclear de Fukushima de 2011.

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Fukushima
Foto: Museo de las Culturas

La exposición “Toby Kobayashi: grabados de Fukushima” abrió al público en el Museo Nacional de las Culturas el Mundo (MNCM), la cual parte de la conjunción entre arte contemporáneo y tradición como medios para retratar algunas de las consecuencias humanas y ecológicas del desastre nuclear de Fukushima Dai-ichi, ocurrido en 2011.

Kobayashi es una joven artista japonesa-americana, originaria de la provincia de Fukui, Japón, localidad que 20 años atrás aún era agrícola y que al igual que Fukushima se convirtió en una importante zona productora de energía nuclear.

Por esa razón, en el contexto del accidente de Fukushima, la artista dibujó la planta nuclear como amenaza y posible escenario para su localidad de origen, se dio a conocer mediante un comunicado.

Dahil Melgar, investigadora del MNCM y curadora de la exhibición, abundó que la propuesta no sólo pone en diálogo las implicaciones que un mal manejo de energía nuclear tiene para Japón (entendiendo al país como el conjunto de población, entorno territorial y marino), sino también para su sostenibilidad alimentaria, su cultura y entorno ecológico.

Señaló que en esta exposición la artista “emplea la técnica del grabado tradicional hecho a partir de bloques de madera, así como del uso de papel japonés ‘echizen’, cuya técnica de manufactura data de más mil 300 años”.

De esta forma, Kobayashi utiliza elementos del arte japonés como el grabado, pero incorporando lenguaje contemporáneo. Si bien el grabado tradicional japonés ha sido un medio para retratar paisajes, costumbres y mujeres, también ha sido utilizado para el registro histórico con una fuerte carga cuestionadora.

La muestra consta de cinco núcleos compuestos por más de 200 grabados, la mayoría de los cuales integra una instalación que cierra el recorrido.

Esta muestra busca establecer un diálogo entre elementos de la tradición japonesa y el mundo contemporáneo; el juego simbólico entre una técnica tradicional, una fuerza “moderna”, como es la radiación nuclear y un vínculo entre memoria e identidad, así como la relación entre identidad, imagen y territorio.