Normalmente, se piensa que la meditación se debe realizar en un bosque perdido y esto no es algo totalmente cierto ya que, hoy en día, las técnicas para meditar se han adaptado al estresante ritmo de vida de hoy en día, permitiéndote sentir sus beneficios sin necesidad de que alteres demasiado tu rutina.

Meditar, aunque sea solo cinco minutos al día, tal y como han desvelado varios estudios, incrementa la capacidad de concentrarse, organizarse y pensar con claridad. Además, las personas que meditan con frecuencia aprenden a controlar mejor sus emociones y se sienten más relajadas.

Si quieres empezar a introducir la meditación en tu rutina diaria, a continuación te vamos a explicar los 5 mejores momentos del día en los que puedes hacerlo para sentir todos sus beneficios.

Al levantarte

Es la meditación más importante ya que repercutirá en la calidad de tu día. Despiértate 10 minutos antes que de costumbre y siéntante en completo silencio con las piernas cruzadas al frente, cierra los ojos y concéntrate en tu respiración y evita pensar en lo que tienes que hacer durante el día, regalándote este tiempo y espacio para estar contigo mismo.

A media mañana

Suele ser uno de los momentos más estresantes del día ya que tienes muchas tareas pendientes y tu atención y tu mente están sobrecargadas. Por eso, cuando estés sentado en tu escritorio, cierra los ojos, pon las manos sobre tus piernas y respira lentamente.

Después de comer

Después de comer, solemos estar cansados y pocos productivos. Así que este es un momento perfecto para realizar una meditación que te revitalice y enfoque tu atención. En tu lugar de trabajo, realiza una secuencia de respiraciones o ve a un parque y contempla a la gente y concéntrate en los sonidos que se producen a tu alrededor.

Antes de salir del trabajo

Este es otro de los momentos clave para realizar meditación y resulta perfecto para hacer una transición entre tu trabajo y tu vida privada. En este momento, dejarás las obligaciones atrás y entrarás en un profundo estado de calma.

Antes de dormir

Por último, otro de los momentos perfectos para practicar meditación es antes de acostarte y dormir. La respiración es, sin duda, una gran herramienta para inducir tu mente a un estado de calma que te permita conciliar un sueño profundo. Realiza una respiración profunda, inhala lentamente en tres tiempos e infla el abdomen. Sostén el aire durante un segundo y vuelve a inhalar en tres tiempo, inflando el diafragma. Exhala profundamente y repite todas las veces que desees.

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