La cultura de antioxidantes se ha ampliado con gran éxito en el mercado, porque se ha promovido la idea de que son moléculas de gran impacto en la salud de quien las consume o hace uso de ellas a través de tratamientos tópicos.


Los antioxidantes como bien hemos mencionado, son moléculas que previenen la oxidación de las células y son los enemigos naturales de los polémicos radicales libres, moléculas que dañan la estabilidad de las células.


En Fundación del Corazón los antioxidantes se definen como compuestos presentes en plantas que al ser consumidas tienen un impacto preventivo directo en contra de padecimientos como el cáncer,  infarto miocardio, el ictus; los procesos neurodegenerativos y el sistema inmunológico.


Algunos ejemplos de antioxidantes más comunes son los betacarotenos, presentes en todos los vegetales de color es rojos o anaranjados como la zanahoria o los pimientos; la luteína, los licopenos, el selenio o las vitaminas A, C y E.


El impacto de los antioxidantes ha sido aprovechado por el mercado de cosméticos, implementando esta molécula en los productos de esta industria, en una acción que es valorada por Statista estimates y MarketsandMarkets en 121 millones de dólares esperados para 2019.