El primer reto viral del año llegó con #10yearchallenge. Millones de usuarios de redes sociales alrededor del mundo se dieron a la tarea de compartir una foto comparativa de hace 10 años contra una reciente, con lo que espacios como Twitter, Facebook e Instagram se llenaron de imágenes en donde los usuarios evaluaron cómo habría pasado una década en su persona.

Incluso, muchas marcas y medios hicieron eco de la tendencia que todavía se ubica como tendencia en más de una red social.

Aunque la tendencia parece de lo más sana e inofensiva, lo cierto es que una teoría indica que se trata de un reto provocado por Facebook con un objetivo algo escalofriante.

Teoría de conspiración

De acuerdo con un artículo publicado en Wired, las intenciones detrás de este reto digital es perversa. La red social más grande del mundo, estaría utilizando las imágenes subidas por millones de usuarios para entrenar y perfeccionar su tecnología de reconocimiento facial.

La autora del artículo, Kate O’Neill, sostiene que el #10yearschallenge es perfecto para corregir el algoritmo de reconocimiento facial que usa Facebook gracias a la cooperación “voluntaria” de los usuarios, que no sólo están facilitando información para ser identificados en el tiempo, sino incluso en momentos y circunstancias concretas.

están facilitando ejemplos de evoluciones de millones de rostros de todos el mundo a través del tiempo.

Destaca que incluso hay personas que está digital izando fotografías físicas, etiquetándolas con fechas especificas e información adicional, lo cual es una fuente importante de metadata de alto valor para los algoritmos.

Aunque esto puede no ser del todo malo, lo cierto es que se trata de una teoría que gana relevancia luego del escandallo de filtración de datos que protagonizó Facebook el año pasado, mismo que dejó en tela de juicio su capacidad para proteger la privacidad y datos de sus suscriptores.

Lo cierto es que los avances relacionados con tecnologías bimetricas se mantienen en aumento. Predicciones de Acuity Market Intelligence sugieren que para 2019, todos los teléfonos inteligentes tendrán al menos algún tipo de tecnología biométrica (la mayoría ya cuenta con lector de huella dactilar) y para 2020 se replique en tablets.

Sin embargo, queda en duda la seguridad de estos sistemas; constantes ejemplos exponen la vulnerabilidad de dichas herramientas lo podría hacer que las grandes corporaciones , incluso, los suizos a pie lo piensen dos veces antes de aventurarse a incorporarlas.