México puede aprovechar su enorme biodiversidad para que el sector turístico salga del bache en el que se encuentra. Y eso puede lograrlo a través del ecoturismo, un mercado valuado en 808 millones 840 mil dólares a nivel mundial por la consultora Orbis Research, que acaba de publicar el estudio Global Adventure Tourism Market 2019-2024.

Y es que este año nuestro país cayó del sexto al séptimo lugar en el ranking de la Organización Mundial de Turismo, algo que no había sucedido en mucho tiempo.

¿Pero cómo revertir esta tendencia a la baja de visitantes extranjeros? El turismo ecológico podría ser la respuesta.

En México, son cada vez más los hoteles que dirigen sus estrategias mercadológicas a los viajes con conciencia ecológica, desde los hoteles de Puerto Vallarta que venden sus paquetes para salvaguardar a las tortugas marinas en peligro de extinción hasta los complejos de la Península de Yucatán que se enfocan en el senderismo y los deportes extremos (lejos del sargazo que ha arruinado el paisaje azul turquesa del Caribe).

No se trata sólo de comprar paquetes para emprender una aventura en la naturaleza, sino de generar la sensibilidad necesaria que se requiere para entender fenómenos como el cambio climático, el cuidado del medio ambiente o la contaminación de los mares. México es privilegiado en ese aspecto por sus riquezas naturales y zonas protegidas.

De acuerdo con Earth Check, la organización líder mundial en certificación para la industria de viajes y turismo, nuestro país cuenta con 182 regiones aseguradas por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. En 89 de ellas se practican actividades turísticas sustentables.

Imagen: Cortesía Red Tortuguera AC

“La zona de Vallarta es una de las preferidas para practicar el ecoturismo. Nuestras acciones para proteger a las tortugas han sido apoyadas, principalmente, por la hotelería de la región, que nos brinda recursos para la investigación y para pagar biólogos. Marriott y Velas Vallarta se han interesado mucho en nuestra causa. Cada vez son más las organizaciones y las empresas que se acercan a nosotros. Agradecemos que los hoteleros nos presten sus playas privadas para incubar huevos de tortuga marina”, dice en entrevista Vicente Peña, encargado del operativo Red Tortuguera AC, organización civil que reúne a varios campamentos que se dedican a la protección de las tortugas en Jalisco y Nayarit.

¿Qué sí es ecoturismo y qué no?

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Secretaría de Turismo (Sectur) establecen cinco criterios para que una actividad pueda ser considerada como “ecoturística”:

  • Que tenga mínimos impactos al medio ambiente
  • Que exista una participación activa de las comunidades locales
  • Que contemplen programas o planes educativos para la conservación del medio ambiente
  • Que maximicen la derrama económica de la comunidad local
  • Que las comunidades se conviertan en las máximas defensoras del patrimonio

¿Dónde practicar ecoturismo?

Complejo: Kabah-Na

Lugar: Majahual, Quintana Roo

Experiencia: Cabañas ecológicas en medio de la selva que funcionan con energía solar. Avistamiento de fauna exótica, buceo por el Arrecife Mesoamericano, expediciones en la selva y paseos en lancha.

Imagen: Vía Facebook Kabah-Na

Complejo: Hotel Escondido

Lugar: Cerca de Puerto Escondido, Oaxaca

Experiencia: Son sólo 16 cabañas sustentables. Los alimentos son elaborados únicamente con ingredientes locales y preparados por mujeres de los pueblos cercanos. La comida se sirve en platos de barro elaborados por artesanos locales. No hay plástico y todo es biodegradable. Hay tours nocturnos con bioluminiscencia.

Imagen: Vía Facebook Hotel Escondido

Complejo: Xinalani

Lugar: Nuevo Vallarta, Jalisco

Experiencia: Escondido en la selva tropical e ideal para los retiros y el yoga. Hay expediciones por la montaña, paseos por una cascada virgen, avistamiento de ballenas y nado con delfines salvajes.

Imagen: Vía Facebook Xinalani

Ante los retos de atraer más turistas nacionales y extranjeros, los hoteles están obligados a adaptarse al green living de las nuevas generaciones, que cada vez buscan menos el lujo o el all-inclusive. Viajar y divertirse ya no es suficiente: los turistas de hoy necesitan saberse útiles y conscientes del mundo en el que viven.