Martín Palermo y sus cuentas pendientes en el futbol mexicano

Martín Palermo es el nuevo entrenador del Pachuca, una apuesta que de inicio, parece estar destinada al fracaso ante la falta de credenciales del argentino

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“Por Dios, por favor, cómo puede ser”; así reaccionaban los comentaristas argentinos aquel 4 de julio de 1999 cuando en partido de Copa América, Martín Palermo fallaba por tercera ocasión en un mismo partido un tiro de penal.

Esta misma frase es la que, quizás muchos aficionados al Pachuca, e incluso aquellos que no, estén repitiendo luego de que se diera a conocer que Palermo será el nuevo director técnico en sustitución del español Pako Ayestarán, quien sufrió un doloroso descalabro durante el fin de semana en contra del América.

La falta de credenciales del argentino hacen que las dudas sobre este nuevo proyecto tengan fundamento, y no necesariamente por su falta de recorrido, apenas tres equipos profesionales, dos en Argentina (Godoy Cruz y Arsenal) y uno en Chile (Unión Española), donde finalizó su gestión al frente del equipo por la puerta de atrás.

De tal modo que la llegada de Palermo a Hidalgo pronostica una continuación de caras largas y desaliento de parte de sus aficionados; ya que el desconocimiento hacia el trabajo del exdelantero, así como su falta de conocimiento del futbol mexicano pueden derivar en seis meses de trabajos echados por la borda en un equipo que con trabajo, constancia y paciencia logró colocarse como un referente del balompié nacional.

Aunque prácticamente todos los medios de comunicación que abarcaron la noticia revivieron aquella noche de 2005 en la que, por Copa Libertadores, el exfutbolista perdió el control de sí mismo y agredió a Adolfo “Bofo” Bautista, en aquel partido en el que Boca Juniors fue incapaz de revertir el 0-4 en su contra; Palermo no tiene porqué explicar aquello que fue una calentura de partido sino convencer a su nueva afición que tiene las bases para estar al frente del Pachuca.

Las cuentas pendientes de Palermo así como de Pachuca estarán enfocadas en justificar un contrato inexplicable que al menos de inicio, se vé como una apuesta destinada al fracaso.

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