La Fórmula Uno festejará este fin de semana su Gran Premio número mil cuando los semáforos se apaguen del circuito de China; se trata de un deporte que prima la investigación y el desarrollo (i+d) en el que además se experimenta en demasía con la finalidad de lograr tener el monoplaza más veloz de la parrilla.

Asimismo, la categoría reina del automovilismo se encuentra en una etapa de recambio generacional luego de que nombres como el de Fernando Alonso, Felipe Massa y próximamente Kimi Raikkonen den paso a las nuevas generaciones, no solo eso, sino que también las nuevas caras ocupan asientos importantes, esos que aspiran al campeonato del mundo.

Lando Norris (McLaren), Pierre Gasly (Red Bull) y en especial Charles Leclerc (Ferrari) son parte de las jóvenes promesas que han renovado la plantilla de la F1 y que han provocado que la actual temporada sea la de menor edad en el promedio de los pilotos.

Si bien la teoría indica que su juventud podría ser una limitante para conquistar podios alrededor del mundo, este comportamiento ya ha sido replicado en el pasado; uno de los últimos casos más recientes es Vettel quien con Red Bull se cansó de ganar a principios de la década y que dejó récords que en ese momento parecían insuperables en cuanto a la corta edad, pero que fue llegar Max Verstappen y esos récords cambiaron de manos.

Leclerc dejó un satisfactorio sabor de boca con el Ferrari y aunque perdió la opción de ganar la carrera en Bahrein (debido a fallas mecánicas) dio muestra de que no le pesa ser coequipero de un tetracampeón (Ferrari) del mundo o plantar cara al penta campeón (Hamilton).

La rebelión de los jóvenes puede ser encausado por los organizadores de este deporte para llamar la atención de nuevas audiencias y seguidores, ya que los pilotos de menor edad conectan de manera natural con los espectadores en los espacios virtuales como lo son redes sociales e incluso en el gusto por los videojuegos.

La Fórmula Uno encontró en Leclerc aquel que competirá con Verstappen el día de mañana, con Norris o Gasley, entre otra seguidilla de pilotos que tienen toda la ambición en su pie derecho y que no dudarán por desbancar a sus rivales.

Su juventud quizás puede jugarles en contra, en especial en un deporte en el que basta una mala carrera para terminar con una carrera.

No obstante a Leclerc y compañía todavía les hace falta la verdadera prueba de fuego, que es cuando pasas de una promesa a una realidad, en la que la exigencia será mayor y continúa a fin de lograr resultados, y será allí donde veamos de qué están hechos de verdad.

Así como se dijo que Vettel fue en algún momento el “niño maravilla” hoy se demuestra que ante los grandes escenarios cualquier factor en su contra le hace no solo perder carreras sino campeonatos del mundo.