Emiliano Zapata, el personaje de la Revolución con menor participación en el cine

A diferencia de Francisco I. Madero y de Pancho Villa, Zapata, apenas cuenta con cuatro referencias en la cinematografía, la primera de ellas de Hollywood.

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Emiliano Zapata
Foto: Bigstock

Aunque la gratitud y admiración de los campesinos hicieron de una leyenda a Emiliano Zapata, uno de los personajes más icónicos de la Revolución Mexicana por su defensa incansable de la propiedad de la tierra, su figura ha sido poco retomada por el cine.

A diferencia de Francisco I. Madero y de Pancho Villa, Zapata, cuyas frases “Tierra y Libertad” y “La tierra es para quien la trabaja” resumen los ideales de los campesinos, apenas cuenta con cuatro referencias en la cinematografía, la primera de ellas de Hollywood.

Con un guión de John Steinbeck, en 1952, el director estadounidense Elia Kazan, llevó por primera vez a “El Caudillo del Sur” a la pantalla grande en “¡Viva Zapata!” (Zapata the Unconquerable) con Marlon Brando como protagonista y a Anthony Quinn como su hermano Eufemio.

La historia basada en la novela de Edgcomb Pinchon, narra la vida del dirigente revolucionario desde sus orígenes en San Miguel Anenecuilco, Morelos, su trayectoria en el movimiento revolucionario contra Porfirio Díaz hasta su muerte.

En la cinta, Zapata (Marlon Brando), líder del movimiento campesino del estado de Morelos reclama las tierras propias ocupadas por terratenientes, pero ante el fracaso de las gestiones pacíficas y con la ayuda de su hermano Eufemio (Anthony Quinn) se convierte en uno de los líderes de la insurgencia contra la dictadura de Porfirio Díaz (Fay Roope) y a favor de la causa democrática de Francisco I. Madero (Harold Gordon).

La lucha seguirá en contra de la usurpación de Victoriano Huerta (Frank Silvera), hasta que finalmente, y con el apoyo de Pancho Villa (Alan Reed), se le presenta la oportunidad de llegar a la cima del poder y hacer cumplir sus ideales, aunque todavía tiene en los carrancistas enemigos a los que debe enfrentarse.

Para esta cinta, Kazan utilizó el Archivo Casasola como referencia para recrear la época; mientras que la banda sonora fue grabada por músicos mexicanos, quienes interpretaban canciones de la Revolución.

Para el realizador fue una de las películas más importantes de su carrera y en la que trabajó también en el guion, asimismo Marlon Brando fue premiado en los premios de la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión (BAFTA) como Mejor Actor, y Mejor Interpretación Masculina en el Festival de Cannes, por su papel del héroe mexicano.

En 1970, Antonio Aguilar se puso los bigotes y las botas de “El Caudillo del Sur”, también la produjo y escribió el guion de “Emiliano Zapata” dirigida por el entonces joven cineasta Felipe Cazals.

La cinta fue filmada en 70 milímetros y para la época se convirtió en una de las primeras épicas de gran escala, costosas y poco convencionales jamás realizadas en México, contó con asombrosos sets, y también muchos extras.

Luego de 17 años, Antonio Aguilar repitió el papel en “Zapata en Chinameca” de Mario Hernández, aunque con menor éxito; esta cinta estuvo enfocada en cómo se conformó el plan para asesinarlo en la Hacienda de Chinameca.

El filme sufrió los estragos de los presupuestos castigados que padeció el cine de ésa época y que acabó con la industria en poco tiempo.

La versión más reciente de “El Caudilo del Sur”, llegó a los cines en 2004, a través de “Zapata. El sueño del héroe”, de Alfonso Arau, con Alejandro Fernández como protagonista.

La cinta es probablemente una de las películas más ambiciosas sobre el revolucionario y con un reparto que incluyó a Lucero y Jaime Camil; sin embargo, recibió fuertes críticas porque no se apegó a la historia original del héroe revolucionario.

La película, calificada por Arau como “esotérica-espiritual”, asocia a Zapata con Quetzalcóatl. El realizador explicó que cuando inició su proyecto no tenía nada como base y en su trabajo de investigación llegó a los chamanes de Morelos, para quienes Zapata era la reencarnación del Dios prehispánico.