• Entre los errores más comunes de la comunicación en el trabajo, según Alert-Software, es no saber escuchar

  • Asimismo, es muy peligroso asumir cualquier información o expresión que no se diga directamente

  • También los marcadores no verbales, como gestos y tono de voz, pueden afectar negativamente la interacción

La comunicación es un elemento indispensable. Es, en parte, uno de los pilares más cruciales en la formación de un verdadero líder. Asimismo, es fundamental para que los profesionales puedan estar en contacto con sus compañeros y puedan coordinar sus actividades. Por otro lado, no es poco común que las personas cometan errores garrafales en estas interacciones. Ya sea en conversaciones uno a uno o a través de canales digitales, como redes o el email.

El peor asunto es que estos errores de comunicación no son poco comunes. Un estudio de The Economist señala que casi la mitad de los directivos saben que los efectos de sus malas estrategias de interacción afectan frecuentemente a su equipo. Además, según Lolly Daskal, es mucho más frecuente que ocurran estas omisiones en una conversación difícil, como discusiones o debates. La experta señala que se deben evitar seis equivocaciones comunes:

Alejarse de los desacuerdos

Uno de los peores errores que se pueden cometer es evitar a toda costa tratar de mostrarse en desacuerdo con la otra parte. Muchas personas creen que, entre menos discusión y debate haya, es una conversación más pacífica y conveniente. Lo cierto es que estas interacciones suelen ser mucho más difíciles de sobrellevar, precisamente porque no se ponen sobre la mesa los temas que se deben resolver. Hay que exponer claramente todos los puntos a tratar.

Cometer errores por culpa de los sentimientos

Las personas son, por naturaleza, individuos que están en constante contacto con sus pensamientos y emociones. Por esta razón es casi imposible mantener una cabeza fría y distanciarse por completo de cosas como felicidad o ira en una conversación. Sin embargo, una cosa es saber que es imposible deshacerse de ellos y otra muy distinta dejarlos correr sin límite. En ningún momento las discusiones deben estar controladas por estas sensaciones.

Tratar de imponer la visión propia en alguien más

Otro de los errores más comunes es tratar de convencer a la otra parte de aceptar sin dudas la forma personal de ver las cosas. El objetivo de la comunicación no es que cada individuo trate de convencer al otro de ponerse de “su lado”. En especial durante una discusión, la meta es encontrar puntos en común y entender la validez de todos los argumentos sobre la mesa. La mejor solución es siempre llegar a un punto medio, sin que ninguno pierda todo por completo.

Alejarse del significado correcto y cometer errores

Hoy en día, la honestidad es un recurso muy valioso y escaso. Muchas personas creen que el mejor curso de acción es darle muchos rodeos y vueltas, de forma que jamás se tenga que expresar las cosas tal cual son. Ésta visión podría ser más socialmente aceptable, pero puede llevar también a pérdida de tiempo y malentendidos en el camino. Es crucial apostarle a decir las cosas de la forma más directa, clara y simple posible desde el inicio para no perder tiempo.

Tomarse la discusión como algo personal

Una vez más, es importante recordar que las personas son seres emocionales. Es muy difícil deshacerse de este tipo de sentimientos, en especial en las conversaciones más complejas. Por esta misma razón, uno de los errores más graves es tomarse todas las reacciones de la otra parte como algo personal. Por lo general, si se usa un lenguaje brusco, duro o directo, no se trata porque haya un conflicto más profundo. Solo se trata de una situación contextual.

Tomar los errores del tono y confundirlos con el contenido

Puede que una discusión difícil se torne acalorada. En este sentido, es obvio que algunas personas puedan pensar que este estilo más agresivo es equivalente al sentido de toda la conversación. Lo cierto que la idea y la forma cómo se expresa no están tan íntimamente relacionadas. Asimismo, para tener un debate mucho más productivo y civilizado, es indispensable que las personas sepan distanciar estos dos factores correctamente.